138 años de la bajada de la cruz



A pesar del clima amenazante, se llevó adelante una fiesta familiar a pura música y buena comida.


Luego de una semana primaveral, el domingo amaneció nublado cubierto por una fina garua que no logró opacar la fiesta organizada por la comunidad de la ribera y los organizadores del Rancho Cultural en la bajada de la cruz.

Con comidas típicas de la región, mucho pescado y músicos locales, se llevó adelante una gran jornada, llena de familia y los amantes del folklore y el chamamé que celebraron los 138 años del emblemático lugar.

Los Hermanos López dieron inicio a las canciones y comenzaron a circular distintos músicos que fueron intercambiando temas y melodías con la gente que ocupó la pista de baile. Por la tarde los vecinos se fueron acercando con el mate y las tortas fritas. La plaza llena de chicos jugando y por suerte la lluvia que no llegó para opacar una fiesta tan importante para el barrio.

Recomendable:
El Rancho Cultural ofrece todos los domingos, pescado fresco en distintas variantes, acompañado de bebidas frescas y pan casero. Un ambiente familiar, muy cálido y amigable que te atrapa y te hace volver.

Lamentable:
Durante los festejos, los chicos de la ribera compusieron una canción junto a una docente. Subieron al escenario y cantaron junto a los Hermanos López y los presentes que compañaron con las palmas. A los pocos minutos, luego de haber cantado los chicos, una docente pidió volver a subir al escenario para dar gracias a la directora de Cultura Alejandra Miranda.
Lo que fue un descuido parece que generó una amenaza o fuerte reto porque en la cara de la pobre docente, se vio el miedo, terror. No supo como dar las gracias y hacer notar que el municipio en algo colaboró.
No fue con presencia ya que no había palco oficial ni funcionarios ni intendente presentes; tampoco en materiales; asfaltos; agua potable; cloacas; asistencia a las familias de la ribera, etc.
Es obligación del Estado estar presentes y no de los vecinos dar gracias por las migajas.
Lamentable.