En La Paz, sufre el changarín



Con opinión:
Porque llueve y no hay trabajo. Porque no tiene un mango y la heladera vacía.


Con opinión:

Sufren las familias que no pueden salir de sus casas por el barro y el agua. La Feria, Milagrosa, Puerto Márquez, Los Toldos, Papa Francisco, Horizonte, etc, etc.

Porque no tienen luz ni un techo de chapa. El silo bolsa intenta contener el agua que no para de gotear. Pero no puede.

Te lo grafico: llueve torrencialmente, el agua y la humedad se apoderan de todo. Cae gota tras gota. Atraviesa el techo y llena el piso de agua. Esta se traslada a los muebles; a la ropa; electrodomésticos (si tenés). Y comenzás a ver como todo se arruina, se va, se pierde.

Sufre el changarín.

La ministra provincial dijo que envió la ayuda necesaria. Aquí, en la Ciudad, la voz oficial dice que los atienden pero no parece cierto. La radio, la computadora y el celular dicen que no es así.

Sufre el changarín.

Tardaron una semana en reconocer la necesidad. En ponerse al tanto de lo que ocurre. De paso tomar unos mates para la foto. Y ahora está volviendo a pasar.

Barrios anegados. Familias desesperadas en medio de las lluvias y el hambre que acecha. Que se viene y no pide permiso.

Sufre el changarín.

Desde la radio, Luís viene llenando las heladeras que el Gobierno Nacional vacía. Ahora se sumaron hasta los payasos (va con onda) de un circo que pasaba por La Paz.

También algunos militantes que ya no saben de qué partido político son. Seguro que del Cambio no porque embarrados, levantan los dedos en V.

También algunos comunicadores que se hacen eco de lo que otros esconden y muchos sufren. Roberto, Oscar, Diego, Luís o David, son algunos de los que comentan lo que todos comentan pero que muchos quieren, no se comente.

Sufre el changarín.

Él no tiene changa. No tiene laburo. Porque no hay obra. Porque además llueve. No puede cortar el pasto. Levantar una pared o arreglar una canilla.

A él no le alcanza la AUH o el bolsón de alimentos. No le alcanza con la foto o la reunión protocolar.

No hay harina ni grasa para la torta asada. No hay yerba ni agua. Tampoco luz ni gas.

Él no quiere comenzar a charlar con el FMI.

Solo quiere que no le arrebaten lo poco que tiene y lo poco que anhela.

Sufre el changarín.




Javier Siris