Un corrector ortográfico por ahí



Llaman la atención los constantes errores ortográficos que se cometen en las Redes Sociales del Intendente Bruno Sarubi. Fue grosera la imagen que publicaron para el aniversario de la gesta de Malvinas utilizando una foto de soldados estadounidenses de una serie de televisión. Ahora publicitan una capacitación y escriben mal el nombre de la enfermedad que quieren prevenir.


Aunque algunos crean que es el propio Jefe comunal quien escribe los mensajes, es más que seguro que como la mayoría de los funcionarios, políticos, futbolistas, personalidades del espectáculo, etc. tenga una o varias personas dedicadas a comunicar a través de sus cuentas en las distintas Redes Sociales. Lo que comúnmente se denomina Community Manager.

Hace tiempo que notamos la falta de acentos y la redacción confusa en los posteos. Por supuesto que todos nos podemos equivocar o no andamos con un diccionario bajo el brazo, pero hay que remarcar que nuestros representantes están bajo la mirada expectante de toda la ciudadanía. Porque ellos tomaron la responsabilidad y nadie los obligó, al contrario, los acompañaron con el voto.

Por tal motivo, así como deben velar por el bienestar de la comunidad, son responsables de todos los errores que se cometen en la gestión, porque están a cargo. A pesar que muchas veces quieren desligarse echando culpas a otros, cada funcionario, y con más razón los elegidos por el voto, deben ser responsables a la hora de gestionar, y de igual manera, a la hora de comunicar.

Porque esa tarea no solo es una obligación, es también un derecho que el ciudadano tiene de saber qué es lo que se está haciendo. También de esa manera formar opinión e interpelarse a uno mismo para ver si optó bien cuando fue al cuarto oscuro.

La comunicación con el vecino es fundamental y habla de la distancia que se tiene con él. Si se está en los barrios, recorriendo obras, charlando con las familias, etc. nos acerca y nos hace parte de las políticas públicas que se llevan adelante. Se acortan las distancias y hasta se puede trabajar en conjunto.

Una comunicación deficiente y que no llega al vecino, es no solo una falta de respeto, sino también una gran falencia que solo aleja al Estado y agranda la grieta que cada vez se profundiza más.

Es negar el derecho al acceso a la información.

Es querer tapar el sol con la mano.